Algo raro estaba pasando anoche en el Camp Nou porque, a los diez minutos, el Barça estaba tardando en meter el quinto. Era lo que esperábamos todos ¿no? Y especialmente muchos madridistas.
Durante la semana se habló mucho de la derrota contra el PSG, como si perder un partido fuera una revelación científica. El Barça no era invencible. Naturalmente. Tampoco lo era cuando ganaba nueve partidos seguidos, pero la diferencia entre los grandes equipos y los que aspiran a serlo no consiste en no perder nunca, sino en que no te afecte. Es cierto que al fin alguien había encontrado la verdadera dimensión del equipo de Flick. El problema es si por esa dimensión ahora también anda el Madrid.
Mourinho regresó al Camp Nou trece años después y descubrió que todavía podía amargarle un domingo cualquiera al barcelonismo. Hay entrenadores que te ganan un partido y otros que, además, te obligan a escucharle.
Rodri llamó al entrenador portugués este verano para explicarle por qué prefería jugar en el Barça. Mourinho ha tardado dos meses en devolverle la llamada. Para un hombre que ha dedicado tantos años a discutir con la realidad, debe de resultar extraordinariamente cómodo que la realidad le dé la razón. Incluso Real Madrid TV tendrá que adaptarse a una situación insólita. Analizar una victoria sin necesidad de remontarse al caso Negreira.
El Barça había ganado nueve partidos de Liga y perder uno de Champions parecía un accidente estadístico. Aunque resulta todavía más desconcertante perder precisamente el partido en el que has vuelto a parecerte al que ganó los nueve anteriores. El fútbol tiene estas cosas. En una semana pasas de estar construyendo una dinastía a tener que explicar por qué no ganas todo el tiempo. Si bastara con jugar bien durante dos meses, las temporadas terminarían en octubre y Florentino Pérez tendría el resto del año para organizar una Superliga en la que el Madrid empezara directamente en semifinales.
La cuestión es qué va a hacer Flick con las primeras dudas de la temporada. Porque perder contra el Madrid se puede superar. Lo que cuesta bastante más es soportar una semana a Mourinho explicando que todo salió según lo previsto y los demás no tenéis ni idea.