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Christa Pike, un mes después de sobrevivir a dos inyecciones letales: "Me han recordado que no estoy sola"

Christa Pike, la condenada a muerte estadounidense que sobrevivió a dos inyecciones letales el pasado 30 de septiembre. Un mes después, la mujer ha realizado su primera declaración pública.

A través de un comunicado compartido por su equipo legal en redes sociales, Pike ha expresado su agradecimiento a todas las personas que la han acompañado y apoyado en su recuperación. "Me aferro al amor y a la amabilidad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola", ha afirmado.

La estadounidense ha relatado en primera persona cómo vivió el proceso y ha señalado que acudió a la cámara de ejecución de la prisión de Riverbend convencida de que iba a morir, después de haberse despedido de sus seres queridos. Sin embargo, varios días más tarde recuperó la consciencia en el hospital, donde despertó "sola, desorientada y con dolor".

Desde entonces, Pike asegura que no ha dejado de sufrir secuelas físicas y psicológicas. "Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta", ha subrayado, antes de reconocer que todavía tiene dificultades para hablar y que el dolor también afecta a su mente y a su "alma".

En ese sentido, la reclusa ha lamentado las consecuencias de lo ocurrido y la "incompetencia" que, en su opinión, ha situado a numerosas personas en esa "terrible situación".

En su mensaje, Christa Pike ha destacado especialmente las muestras de solidaridad recibidas desde distintos lugares del mundo, tanto de personas cercanas como de desconocidos. La mujer ha indicado que le ha emocionado profundamente "saber que tanta gente se preocupa por mí, que me ven como un ser humano cuya vida importa".

Igualmente, Pike ha trasladado su gratitud a los servicios de emergencia, al personal médico y de enfermería y a los trabajadores del hospital que la atendieron, por haberla tratado "con compasión, dignidad y respeto". Y también ha dedicado unas palabras de reconocimiento a sus abogados y a quienes han defendido su caso y han permanecido a su lado.

Christa Pike fue declarada culpable de asesinato en primer grado y condenada a la pena máxima por la muerte en 1995 de Collen Slemmer, una compañera de clase. Pike, que nunca negó su participación en el crimen, se convirtió con 21 años en la persona más joven en el corredor de la muerte. En su último intento sin éxito por el indulto, incidió en sus problemas de salud mental de entonces, asegurando que le llevó "muchos años" comprender la gravedad de sus actos.

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