Los líderes de la OTAN inauguraron ayer su cumbre anual en Ankara, la capital de Turquía, en medio de un clima de profunda tensión diplomática. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revivió a las primeras de cambio viejas disputas territoriales y estratégicas con sus aliados europeos (léase Groenlandia), mientras que el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, presionaba con firmeza para lograr la integración de su país en la alianza militar, argumentando que sus capacidades defensivas harían "más fuerte" al bloque, para irritación de su invasor ruso.
El encuentro de dos días en Ankara, que reúne a los 32 estados miembros, se produce en un momento especialmente crítico. Tras seis meses turbulentos, los aliados europeos esperaban una cita más calmada, pero Trump se encargó de disipar esas expectativas apenas pisó suelo turco, lanzando duras críticas individuales contra varias de las principales potencias europeas.
Se supone que hoy debe cuajar una declaración conjunta con objetivos comunes. Saldrá, siempre sale, pero costará consensuar algo potente, visto lo visto.
Choques por Irán y Groenlandia
En sus primeras declaraciones públicas en la cumbre, flanqueado por un impasible presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Trump recriminó duramente a los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia su falta de apoyo en el conflicto militar que Washington mantiene contra Irán.
El republicano argumentó que, mientras su país ha dedicado años y miles de millones de dólares a la defensa de Europa a través de la OTAN, los aliados le han "dejado solo" en el momento en que la Casa Blanca solicitó su cooperación para golpear a Teherán. Por su parte, los gobiernos europeos sostienen que no pueden respaldar de forma unilateral una guerra que carece de mandato de las Naciones Unidas.
Además del frente de Oriente Medio, Trump volvió a la carga con una de sus propuestas más controvertidas: la soberanía de Groenlandia. "Esa isla debería estar controlada por Estados Unidos y no por Dinamarca", declaró Trump antes de reunirse con Erdogan, señalando que la falta de voluntad danesa para ceder el territorio ártico -rodeado, según él, por buques rusos y chinos- ha dañado sus relaciones con el pacto atlántico.
Vista la ojeriza de la Casa Blanca con el territorio danés, los aliados europeos y Canadá trataron de avanzar ayer en la preparación de una nueva misión para reforzar la seguridad marítima en el Atlántico Norte y en el Ártico, según fuentes de la Alianza citadas por El País. España estará entre los 12 Estados que sean de la partida, publica el diario este miércoles. "La nueva misión naval, que aún está cerrándose y que podría rubricarse este miércoles en Ankara, forma parte de un nuevo catálogo de iniciativas con las que los aliados europeos y Canadá buscan ocupar un espacio que hasta ahora estaba dominado por EE UU. Es parte de esa “transferencia de la carga” que Washington reclama a Europa y que es un paso más en el camino hacia una OTAN más europea", se indica.
Las tensiones llegan en un momento en que EEUU ya ha anunciado un repliegue parcial de ciertas capacidades estratégicas en suelo europeo, obligando a los países del Viejo Continente y a Canadá a asumir un mayor peso financiero. Como muestra de este cambio de era, la cumbre de Ankara alberga este año una colosal feria industrial de defensa, donde los socios europeos ya han anunciado contratos por valor de 12.000 millones de euros (y más de 50.000 millones de dólares en total) en drones y cazas de última generación, intentando saciar las exigencias de gasto de Washington, que el año pasado forzó un compromiso de elevar el gasto militar al 5% del PIB para 2035.
"El dinero está ahí, y va a llegar más (…). Hay que hacer más, más rápido y juntos", destacó el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, durante una intervención en el foro, que fue parte integral de la primera jornada de líderes de la OTAN en la capital turca, que concluirá mañana con una sesión de trabajo del Consejo del Atlántico Norte.
El Foro reunió a ministros -y algunos líderes- aliados, altos funcionarios y representantes de más de 100 empresas con el fin de traducir los compromisos de inversión en defensa asumidos en La Haya el año pasado en capacidades concretas y producción industrial. El neerlandés había avanzado que se iban a anunciar compromisos por valor de "decenas de miles de millones de euros", y fuentes aliadas confirmaron a EFE que la cifra ascendió a, "al menos, 50.000 millones de dólares", si bien la OTAN espera anunciar el montante final mañana una vez concluyan el recuento.
Rutte dejó claro al sector que es necesaria una "revolución industrial transatlántica en el ámbito de la defensa". "El zumbido de la maquinaria debe convertirse en un rugido", concluyó, ya que urge reponer arsenales y dotarse de la tecnología adecuada para hacer frente a la amenaza persistente de Rusia o a la competencia emergente de China. "Les pido que den un paso adelante y demuestren a nuestros ciudadanos que estamos preparados y somos capaces de protegerles en cualquier lugar y en cualquier momento", recalcó.
La presión de Kiev tras los bombardeos
Paralelamente, el presidente de Ucrania, Zelenski, ha aprovechado los foros industriales de la cumbre para lanzar un enérgico llamamiento en favor de la adhesión ucraniana. Zelenski cuestionó de forma directa a los mandatarios aliados si era lógico mantener fuera de la OTAN a una nación que, en el quinto año de invasión rusa, ha desarrollado una de las fuerzas y estructuras de defensa más sólidas del continente.
"Si ya tenemos estas capacidades, si los ucranianos ya saben luchar de esta manera, entonces tiene todo el sentido que pasen a formar parte de la defensa colectiva de la alianza. Eso nos haría a todos más fuertes", afirmó. Además, destacó el cambio revolucionario de la guerra a distancia, recordando que drones ucranianos lograron romper las defensas del Kremlin y golpear una refinería en Omsk (Siberia), a 2.700 kilómetros de la frontera, eliminando el concepto de "retaguardia segura" para Rusia.
No obstante, la entrada de Ucrania sigue viéndose lejana, dado que Washington y otros socios clave rechazan sumar a la Alianza a un país en mitad de un conflicto abierto con una potencia nuclear.
La urgencia de Kiev quedó patente la víspera de la cumbre, cuando una oleada de ataques rusos masivos con misiles balísticos y drones causó al menos 21 muertos en la capital ucraniana. Zelenski admitió que, si bien interceptan más del 90% de los drones Shahed, la escasez de baterías Patriot los deja vulnerables ante los misiles balísticos. Por ello, instó a Europa a fabricar de urgencia sus propios sistemas de interceptación aérea en lugar de depender exclusivamente de los suministros norteamericanos.
A pesar de los desacuerdos estructurales, se prevé que la OTAN formalice un paquete de ayuda militar de 70.000 millones de euros para Ucrania repartido entre este año y el próximo; un gesto de apoyo financiero en una cumbre donde la verdadera batalla se libra, una vez más, en los despachos y en las declaraciones cruzadas entre Washington y sus aliados tradicionales.
Mirando a Asia
Además, Seúl y la OTAN iniciaron negociaciones para firmar un acuerdo básico de adquisiciones con el fin de crear las bases institucionales para que las firmas surcoreanas puedan intensificar su participación en el mayor mercado de defensa del mundo.
El comienzo de las negociaciones fue anunciado este martes por el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, tras su reunión en Ankara con el secretario general de la OTAN, Rutte, al margen de la cumbre de la organización, en la que Corea del Sur participa como nación invitada. El asesor de Seguridad Nacional surcoreano, Wi Sung-lac, por su parte, explicó el mismo día en una rueda de prensa que el acuerdo establecerá los aspectos legales y administrativos de la cooperación logística y de defensa, así como de los contratos de compra entre la alianza y el país asiático, mientras calificó a la OTAN como el mayor mercado de defensa del mundo.
La apuesta del Indo-Pacífico sí que atrae a Washington: en paralelo a esta cumbre, ha acordado impulsar la adopción de reactores nucleares modulares pequeños (SMR, en inglés) en el Indopacífico junto con Japón y Corea del Sur, tras una reunión entre los responsables de Exteriores de los tres países en Turquía. El encuentro tuvo lugar en la tarde del martes, y participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi; y el ministro de Exteriores surcoreano, Cho Hyun.