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El refugio cafetero de James, entre ser "símbolo" de Colombia y la polémica con Gustavo Petro: "Tendrás tus ideas políticas..."

El refugio cafetero de James, entre ser "símbolo" de Colombia y la polémica con Gustavo Petro: "Tendrás tus ideas políticas..."

Para muchos, la selección es un trampolín, una forma de extender el eco mediático de su ya extraordinaria carrera en los clubes. Para otros, un refugio. El lugar donde recomponerse de los baches de sus equipos. Y luego está James Rodríguez (Cúcuta, 1991), que lo ha vivido todo. El 10 se dio a conocer en el Mundial 2014 con una volea que ya es historia de la Copa del Mundo y ahora, 12 años después, encuentra en el combinado cafetero la única manera de reconectar con el fútbol tras varias temporadas vagando por ligas menores.

A sus 34 años, James lleva cinco cursos sin terminar de encontrarse. Tras su etapa en el Real Madrid y el Bayern, realizó un buen año en el Everton, con 30 años, pero a partir de ahí ha deambulado por países y clubes muy alejados de la elite. Al Rayyan de Qatar, Olympiakos en Grecia, Sao Paulo en Brasil, seis partidos en el Rayo Vallecano muy lejos de una forma física ideal, dos años en el Club León de México y seis meses en el Minnesota United de la MLS estadounidense.

Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026 no jugó ningún partido y desde que firmó con Minnesota en febrero, apenas ha disputado 10. Esos eran sus registros cuando Néstor Lorenzo anunció su nombre entre los convocados para el Mundial.

Sin embargo, James ve la camiseta cafetera y se transforma. Recibe el 10, el brazalete de capitán y honores de máxima leyenda y su zurda retrocede una década hacia los días en los que se convirtió en estrella mundial. «James es un símbolo en la selección», explicó el seleccionador colombiano, que le ha ido dosificando a lo largo del torneo. «Es un buen capitán y jugará lo que veamos que está para jugar. Tiene un compromiso superior», insistió Lorenzo.

Valderrama y Rincón

Hasta ahora, James acumula 72 minutos contra Uzbekistán, 58 ante Congo, 76 contra Portugal y 45 en la eliminatoria frente a Ghana. Cuatro actuaciones, y especialmente la del día de Portugal, que han devuelto al mediapunta al foco mediático. «A veces ves futbolistas jugando en un club, pero luego con su país hay algo extra. Es algo que no puedo explicar», ha dicho estos días Thierry Henry sobre James.

Con su presencia ante Congo, James llegó a los 12 partidos en Copas del Mundo y se convirtió en el futbolista colombiano con más participaciones en la historia del torneo, superando los 10 de dos leyendas como Carlos Valderrama y Freddy Rincón. No domina los partidos desde la exuberancia física, pero Colombia tiene piernas para él. «Es más fácil jugar con todos estos cracks. Tienes a Luis [Díaz], a Puerta, a Jhon [Arias]... Yo no soy rápido, pero ellos me lo hacen fácil», reflexionó el capitán.

Su Mundial no se ha jugado sólo sobre el césped. Antes del inicio del torneo se vio envuelto en una tormenta política durante la ceremonia de despedida de la selección. Un vídeo publicado en redes sociales mostró a Antonella, hija del entonces presidente Gustavo Petro, intentando pedirle una fotografía al futbolista mientras éste seguía caminando sin detenerse. Las imágenes desataron una polémica con James como diana.

«Conoces a mi hija porque te la presenté de pequeña. Lamento que lo hayas olvidado. Tus ideas políticas no me apartan del objetivo de que ganen el Mundial», escribió Petro en sus redes sociales, donde aseguró que había intentado entregar la bandera del país a la expedición y que la federación se lo impidió.

El vídeo desató la furia de una parte de la afición, que acusaba a los futbolistas, empezando por James, de apoyar a la oposición (ahora en el poder), mientras la otra parte les apoyaba. Un debate político que el fútbol y la selección, de momento, se han encargado de paralizar.


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