Nigel Farage ha decidido responder de la forma más arriesgada a la creciente presión por las acusaciones de corrupción que amenazan su futuro político. El líder de Reform UK ha anunciado este martes su renuncia al escaño que ocupa en el Parlamento británico para forzar una elección parcial en Clacton-on-Sea, la circunscripción con la que logró regresar a Westminster en 2024 y donde confía en obtener un nuevo respaldo en las urnas.
La maniobra busca convertir la votación en un plebiscito sobre su figura en un momento especialmente delicado. Farage sostiene que serán los ciudadanos quienes deban decidir si mantiene su confianza, mientras continúa rodeado por varias investigaciones relacionadas con regalos, donaciones y apoyos recibidos de empresarios multimillonarios.
Un escándalo por regalos de lujo y apoyos personales
La decisión llega apenas unos días después de que The Sunday Times publicara una investigación sobre la relación del político con el empresario y aristócrata George Cottrell, conocido en Reino Unido como Posh George.
Según esa información, Cottrell habría proporcionado durante años a Farage distintos beneficios personales, entre ellos personal de seguridad, trabajadores encargados de gestionar sus redes sociales, viajes y el uso de un apartamento de lujo situado cerca del palacio de Buckingham.
El empresario fue condenado en EEUU por fraude electrónico tras participar en una operación de blanqueo de dinero vinculada al narcotráfico y actualmente desarrolla negocios relacionados con las criptomonedas y las apuestas.
Farage niega haber cometido ninguna irregularidad y sostiene que todos esos apoyos fueron recibidos antes de convertirse en diputado, por lo que, según interpreta, no estaba obligado a declararlos.
La investigación se amplía
La legislación británica obliga a los diputados a declarar determinados ingresos y beneficios recibidos durante el año anterior a ocupar el escaño, aunque contempla excepciones para regalos considerados de carácter "puramente personal".
No obstante, las normas parlamentarias también recomiendan que, en caso de duda, se declare cualquier aportación que pudiera generar un conflicto de intereses.
Precisamente ahí se centra parte de la polémica. Entre los apoyos recibidos por Farage figuraban tres personas dedicadas a gestionar sus perfiles en redes sociales, donde difundían mensajes relacionados con inmigración, política europea o asuntos ideológicos, una actividad que podría interpretarse como apoyo directo a su acción política.
Por este motivo, el Partido Liberal Demócrata ha solicitado al Comisionado Parlamentario para los Estándares, Daniel Greenberg, que incorpore estas nuevas revelaciones a la investigación ya abierta.
Otro expediente por una donación millonaria
El caso de Cottrell no es el único frente abierto para el dirigente de Redform UK. Greenberg ya investigaba a Farage por otra importante donación recibida a comienzos de 2024: cinco millones de libras, unos 5,7 millones de euros, aportados por el empresario e inversor en criptomonedas Christopher Harborne.
El líder ultraderechista debía comparecer precisamente este martes para responder a las preguntas relacionadas con esa financiación.
Si finalmente el organismo concluye que incumplió las normas éticas del Parlamento al no declarar correctamente estas aportaciones, Farage podría enfrentarse a sanciones que pondrían en serio riesgo su continuidad como diputado y le privarían de una de sus principales plataformas políticas.
Presión también dentro de su partido
Las investigaciones llegan además en un momento de creciente tensión interna dentro de Reform UK. Durante los últimos meses han surgido voces críticas que consideran que Farage ha moderado su discurso frente al auge de posiciones todavía más radicales representadas por Restore Britain, una escisión del partido que comienza a disputarle parte del electorado.
Entre los nombres que algunos medios británicos sitúan como posibles alternativas figura Robert Jenrick, exministro en los gobiernos de Boris Johnson y Rishi Sunak, que abandonó el Partido Conservador para incorporarse a Reform UK.
Jenrick defendió recientemente que la legislación permite aceptar regalos personales recibidos antes de acceder al Parlamento, aunque insistió en que estos deben responder únicamente a motivos privados.
Con su renuncia al escaño y la convocatoria de unas nuevas elecciones en una circunscripción donde parte como favorito, Farage busca ahora trasladar el debate desde los despachos y las investigaciones parlamentarias hasta las urnas.
Su apuesta consiste en convertir el respaldo de los votantes en el principal argumento para intentar mantener viva una carrera política que atraviesa uno de sus momentos más complicados.