Repsol más que multiplicó por cuatro su beneficio neto entre enero y septiembre, hasta 5.006 millones de euros, frente a los 1.177 millones del mismo periodo de 2025. Un resultado sin precedentes, superior al beneficio de ningún ejercicio completo (en todo 2022, tras el inicio de la guerra de Ucrania, la petrolera ganó 4.251 millones), influido por los precios disparados del petróleo por la guerra en Irán, que ha revalorizado los stocks de la compañía con un efecto positivo de 943 millones.
Este resultado compara con un 2025 en el que los resultados estuvieron “condicionados por la caída de los precios del crudo, que conllevó un efecto patrimonial negativo de 478 millones de euros; así como por el impacto del apagón de abril de 2025”, explica la petrolera, que ha acelerado su plan de retribución a sus accionistas y repartirá unos 3.000 millones en este ejercicio.
El resultado neto ajustado de Repsol se situó en 5.419 millones hasta septiembre, frente a los 1.907 millones del mismo periodo de 2025. Por áreas, el resultado neto ajustado de Exploración y Producción (Upstream) alcanzó 1.088 millones, un 28,6%; el del negocio Industrial se situó en 3.668 millones, impulsado principalmente por los mayores márgenes de refino, frente a los 540 millones del mismo periodo de 2025, “impactado negativamente los apagones eléctricos”.
El negocio Cliente −que supone un 11% del resultado neto ajustado de la compañía y gestiona la red de estaciones de servicio− registró un incremento interanual del 4,6%, hasta 613 millones. Generación Baja en Carbono obtuvo un resultado neto ajustado de 43 millones (+23%).
El flujo de caja de las operaciones alcanzó 6.503 millones de euros y la deuda neta cerró septiembre en 2.038 millones. La compañía terminó el trimestre con una liquidez de 11.922 millones, incluyendo líneas de crédito comprometidas no dispuestas, lo que cubre 4,14 veces los vencimientos brutos de deuda a corto plazo.
En lo que respecta a la remuneración a sus accionistas, ascenderá a un total a unos 3.000 millones durante 2026, en línea con el compromiso de destinar entre el 30% y el 40% del flujo de caja de las operaciones. La cifra incluye en torno a 1.200 millones de dividendos en efectivo, la amortización ya ejecutada de 33,1 millones de acciones propias, adquiridas por un importe total equivalente a 850 millones, y un tercer programa de recompra de acciones por 950 millones cuya ejecución está prevista en lo que resta de año.
Asimismo, el grupo anunció el abono en enero de 2027 de un dividendo de 0,56 euros brutos por acción mediante el reparto de 0,53 euros brutos con cargo a reservas libres ya aprobado por la junta general de accionistas y un dividendo de 0,03 euros brutos a cuenta de los resultados del ejercicio 2026.
Para los siguientes dos años, se mantiene el compromiso de incrementar un 3% anual la cantidad total destinada al dividendo en efectivo.
La compañía enmarca estos resultados en un contexto de inestabilidad en el abastecimiento energético globalmente, “creando mayor volatilidad en los precios del petróleo, el gas, el diésel y el queroseno”, tras un tercer trimestre en el que el petróleo Brent promedió 97 dólares por barril, un 40% más que el mismo periodo de 2025, mientras que los precios internacionales de la gasolina, el diésel y el queroseno aumentaron un 60%, 88% y 84%, respectivamente, hasta situarse en 141, 180 y 170 dólares por barril. En el tercer trimestre, el margen de refino de Repsol se disparó hasta un récord de 36,2 dólares por barril, muy por encima del anterior máximo de 23,3 dólares alcanzado tras el inicio de la guerra de Ucrania.
Repsol destaca que “en un contexto complejo, marcado por restricciones globales en la oferta y el incremento del precio del crudo y de los productos refinados, Repsol sigue profundizando en su compromiso con España, garantizando el abastecimiento energético, aliviando la volatilidad de los precios de los carburantes a familias e industrias, protegiendo el empleo de calidad, aportando a las arcas públicas vía impuestos e impulsando el futuro industrial del país”.
Ante esta coyuntura, y en un mercado especialmente tensionado, Repsol ha destinado cerca de 3.700 millones de euros entre enero y septiembre a incrementar sus existencias de crudos y productos refinados. Este esfuerzo, unido a la flexibilidad y eficiencia de sus refinerías, ha permitido adaptar la producción a las necesidades del mercado, reforzar el abastecimiento de los combustibles más demandados y contribuir a que España afronte las restricciones de oferta desde una posición más sólida que otros países europeos.
La compañía subraya que prevé desarrollar proyectos en España por valor de 11.500 millones hasta 2030, de los que el 60% se ubicará en los entornos de sus grandes centros industriales, que se sitúan a la vanguardia de las refinerías europeas. Y cifra su contribución fiscal en lo que va de año en 10.500 millones, el 72% en España (7.500 millones). “Continúa siendo una de las empresas del Ibex 35 que más impuestos paga en el país”, destaca.