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Un cambio talismán y los goles de los padres: "Las casualidades no existen, si estás preparado, te caen"

Un cambio talismán y los goles de los padres: "Las casualidades no existen, si estás preparado, te caen"

Luis de la Fuente tiene jugadores talismán que siempre salen al rescate. Empezó confiando en ellos como adolescentes que buscaban la gloria. Ahora son padres y estrellas en el campeonato del Mundo. En Los Ángeles apareció Mikel Merino, otra vez desde el banquillo para dedicar, ahora sí en la grada, otro gol al pequeño Marco. «Es un jugador hecho a nuestra medida. Cuando lo necesitamos, siempre está», dijo Luis de la Fuente. El navarro, se quita el métiro: «Las casualidades no existen. Si estás preparado, te cae otra vez».

Merino ya tiene a su hijo en brazos, pero bebés en camino están significando goles para España, porque se sumó Fabián Ruiz a la racha de los papis de la selección. Fue Mikel Oyarzabal el primero que se metió el balón bajo la camiseta porque a Martín le acompañará en breve un hermanito. Después fue Merino, que le dedicó su decisivo gol ante Austria a su bebé y, bajo el sol de California, Fabián apareció para abrir el marcador con Bélgica y volver a ponerse la pelota y el dedo en la boca. Era el primer gol para Bertín, que nacerá en breve. Quizá tarde un tiempo en ver a su padre marcar. Para encontrar sus goles con la selección hay que irse a 2024. En la Eurocopa se sumó a la goleada a Georgia en octavos (1-4), aunque su noche grande la vivió en la Nations League en Suiza en el mes de septiembre cuando marcó dos goles para cerrar otro 1-4.

Fabián había respondido a la confianza de Luis de la Fuente, que retocó el once para hacerle hueco, dejando a Pedri en el banquillo. El andaluz pudo rendir homenaje a su tierra, con el gol y el minuto de silencio que se guardó por las víctimas del incendio en Los Gallardos (Almería). El seleccionador, una vez más, acertó.

Bajar las revoluciones

Para doblegar a Bélgica recuperó el centro del campo que devolvió a España a la Eurocopa de Alemania, cuando la lesión del canario hizo estabilizarse al trío Rodrigo, Fabián y Dani Olmo. De la Fuente tuvo que abordar otra tarea en la primera media hora del partido: sosegar a Lamine Yamal. Otra vez el estadio estaba rendido a la estrella del Barça, que desataba el runrún cada vez que enfilaba una carrera. No le desquiciaron Maxim de Cuyper y Nicolas Raskin, siempre en dos contra uno, y tampoco Jérémy Doku que, incluso, se fajaba en la ayuda, lo hizo Anthony Taylor. Lamine no entendía por qué el árbitro inglés no le pitaba las faltas. Anduvo mosqueado hasta la pausa de hidratación, cuando sus compañeros le bajaron las revoluciones. Primero el capitán Rodri, que fue a buscarlo cuando se enfilaba a protestarle al árbitro; después, su colega Gavi, que lo buscó para ponerse a su lado en el rondo y calmarle diciéndole que no se ofuscara, que no se le iba a pitar todas.

De la Fuente también le agarró, ya cuando tenía claro el mensaje. Por si acaso, le abrazó Oyarzabal para recordarle que hay que seguir. Imposible que no calara: Lamine se olvidó de Taylor. El gol de Fabián acabó haciendo justicia a la presencia de España en el área, pero no pudieron aguantarlo.

Antes del descanso, Charles de Ketelaere cabezó un centro perfecto que acabó dejó la imbatibilidad de Unai Simón en 650 minutos. España recibió su primer gol en contra en el Mundial en un momento en el que estaba obligaba a reaccionar con, al menos, 45 minutos por delante. No tardó en activarse el seleccionador que, esta vez, no esperó a que se cumpliera al minuto 60 para mandar al campo a Pedri y a Ferran por Álex Baena y Olmo. Respondió Rudi García con pulmones: los de Romelu Lukaku para intimidar, de Axel Witsel en el centro del campo y de Seys para refrescar la banda por donde Lamine iba a seguir intentando hacer daño.

Lo que nadie en las 70.492 butacas del estadio esperaba es que, justo antes de la pausa de hidratación del segundo tiempo, Thibaut Courtois se fuera al suelo. El guardameta del Real Madrid, que ha dejado caer que dejará la selección belga tras este Mundial, se despidió lesionado y entre lágrimas. Se llevó la mano al aductor izquierdo, trató de mantenerse unos segundos mientras calentaba su compañero Senne Lammens, cancerbero del United, pero tuvo que abandonar. Dejaba a su país vivo, pero no podría ayudar más. Y los belgas, incluido su Rey en la grada, lo echaron de menos.

No encontraba España la forma de terminar de convertir su dominio en gol, por eso desde el banquillo se reclamó a Nico Williams, a ver si amenazando por las dos bandas, Bélgica se quebraba.

Pero quien apareció para facturar a las semifinales en Dallas fue Merino. Pau Cubarsí rompió todas las líneas, probó con un disparo a Lammens y, en el rechazo, la rebañó el navarro enunos minutos que ya son de su propiedad.Le tocó a España contener el último empuje a la desesperada de Bélgica, con varias acciones en el área pequeña que salvaron los centrales españoles. La zona Merino da alas a España, que vuelve a una semifinal 16 años después.


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