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Así es por dentro el canal de WhatsApp 'Ejército de Lula', clave en su victoria y que puede replicarse en España

"Diez millones de soldados sin un fusil". Así es como se define el canal de WhatsApp Exército do Lula. Confundirlo con una simple comunidad de simpatizantes o votantes del Partido de los Trabajadores (PT) y de su líder, Luiz Inácio Lula da Silva, sería reduccionista. Hasta ridículo. Hablamos de una ventana por la que se ha colado la esperanza de que sí, era posible que el actual presidente de Brasil revalidase su mandato pese a haber perdido la primera vuelta de las elecciones, y también una herramienta por la que, ciudadano a ciudadano, se ha convencido a una masa suficiente de que su programa merecía una confianza mayor que el del ultraderechista Flávio Bolsonaro. 

El canal estaba ahí aburrido, existía porque lo tienen todas las grandes formaciones del planeta, pero su respiración era agónica. Hasta que lo revivió André Janones, de 42 años, diputado por Minas Gerais, exrevisor de autobús y curtido en la lucha sindical. Desde el pasado abril, con los ojos puestos en las elecciones de este octubre, transformó el grupo sin pedir siquiera permiso al partido. Tampoco ha tenido que pedir perdón por ello: lo que era un grupito de 50.000 personas (en un país con 214,2 millones de habitantes) pasó a tres millones en días. Hoy supera esos diez millones que, en buena medida, han ayudado a superar la brecha y a dar la victoria a Lula por cuatro millones de votantes. 

La clave ha estado en que, desde los teléfonos, se ha logrado movilizar a quien pensaba quedarse en casa y no votar y a los indecisos que aún no sabían si elegirían la papeleta de Bolsonaro, en unos comicios en los que se ha votado, en un alto volumen de casos, no a favor de alguien, sino contra alguien. 

Ahora, medios brasileños como Metropoles sostienen que Janones ha sido "invitado" desde España para colaborar en la campaña electoral de cara a los comicios del 29 de noviembre próximo. El periodista Matheus Leitão afirma que hay intermediarios del PSOE, liderado por el presidente español Pedro Sánchez, que lo han contactado, que aún tienen que hablar de cómo sería esa participación y de los viajes y gastos posibles. "No hay confirmación de que haya aceptado, pero todo apunta a que lo hará", indica. "Sin él, no habría un cuarto mandato de Lula. Eso es un hecho", valora. 

"Si nuestro mariscal da la autorización, nuestro Ejército podrá participar en la formación de otros ejércitos fuera del país", ha valorado el organizador del canal, sin dar más detalles pero adjuntando muestras de cómo ya hasta los jóvenes que protestan en las calles de París están citando su canal como inspiración y la victoria de Lula, como acicate de que sí, se puede. 

Por Madrid, si quieren, pueden esperarlo leyendo su libro Janonismo Cultural,  de 2023, donde ya apuntaba claves sobre cómo tener el monopolio de la atención del usuario. Tiene mucho de su papel encabezando huelgas, además. 

Misiones, llamamientos y alegría

¿Pero cómo es el famoso grupo janonista? Pues un no parar de mensajes, a cualquier hora, siempre movilizando a los usuarios, con un tono enérgico pero no violento, con retos, con metas de viralización o de acciones en la calle. WhatsApps que han traspasado el canal, se han replicado infinitamente en redes -superando limitaciones como la que han tenido en META, confirmada por la justicia, que encontró un sesgo a favor de la ultraderecha- y que llevan a la acción. Eso, a la larga, también ha acercado a la gente al colegio electoral. "Llama a tu madre, llama a tu marido, llama a tu vecina, llama a tu jefe, llama a todos y hazles saber que Lula es la respuesta, que la democracia tiene futuro, que no tengan miedo, pero que se muevan", dice el creador del canal en uno de sus vídeos. 

Han tomado las armas de redes de la ultraderecha, muy eficaces, y les han dado la vuelta para sus intereses, pero sin usar IA -salvo excepciones o para apoyo gráfico, no tanto para desinformar- ni deepfakes. Tampoco avalancha de stickers. Sí muchos memes y vídeos tipo selfie, del diputado y de Lula -ese señor que hoy cumple 81 años y que siempre ha recelado de los móviles-, mucho optimismo y mucha calle. Dicen los analistas que ese fue uno de sus mejores consejos para Lula: "más calle, menos helicóptero". Así se entiende que haya subido al presidente al capó de un coche, enarbolando banderas. 

Aunque desmontan mentiras de la derecha radical, en muchos audios -que son otro de sus grandes logros, el poder escuchar las reflexiones de Janones como si te manda un clip tu hermano- lo que se pide es justo que no se le dé bola, que no se reproduzcan sus mensajes ni para replicarlos. Es mejor, entienden, contar lo que Lula quiere hacer, en positivo. Como dirían en Chile, la alegría ya viene. 

El contenido de los mensajes es emocional, pero sin cargar las tintas ni llamar a la violencia, es más de sentimiento y de valores. Usa el lenguaje castrense para hablar del bloque, lo que no le va mal, teniendo como tiene Bolsonado padre, Jair, un pasado militar y numerosos apoyos en ese mundo. Pone misiones a los usuarios, para que logren viralizar un vídeo antes de una hora concreta -les da hasta consejos sobre cómo hacerlo y engañar un poco a los algoritmos-, para que acudan a un acto que parece pequeño pero es importante, para cuando hay que arropar al líder ante algún ataque. Entre esos llamamientos para acciones coordinadas están una cacerolada mientras Bolsonaro daba una entrevista en televisión o "cuando millones de brasileños aparecieron a las nueve en punto de la mañana de un sábado en Instagram vestidos con la camiseta de la selección y haciendo la ‘L’ de Lula con la mano. '¡Ni un minuto antes ni un minuto después!'", recoge El País, en un intento de que el algoritmo de la red de Meta lo detectara como fenómeno extraordinario y, así, lo impulsara.

Han triunfado especialmente las etiquetas o hashtags, que ya se ven un poco viejunos en las redes sociales, pero que aquí se han usado con chispa e ingenio. #LulaMaiorDoMundo o #LulaOBrasilTeAma han sido especialmente exitosos, pero también los hay hasta con guiños sexuales, sin pasarse. Suelen ir acompañados de canvas o montajes sencillos, muy vistosos (como el gato de más arriba, con los colores nacionales), con mensajes directos sobre problemas muy acuciantes de la población y una idea flash de lo que Lula propone. Entre los emojis más usados en las respuestas de los seguidores: 🫡.

Así, han ido desgranando el programa poco a poco y comparándolo con el de Bolsonaro. A veces hay mensajes que quedan inconclusos. "Me he quedado sin batería", "en este mitin hay poca cobertura", pone el gestor. Comentarios que haces a cualquier amigo o colega, porque debes explicaciones a quien tanto te sigue. 

Una tropa de verdad

El periodista y analista de redes sociales brasileño Matheus Andrade señaló a Reuters que el grupo de WhatsApp tiene la bondad de integrar a los simpatizantes en un esfuerzo coordinado a nivel nacional para difundir contenido y movilizar a los votantes, que la gente conseguía estar "totalmente comprometida" y "volcada" en la tarea, inundando las redes sociales, en lo que describió como "la logística de una guerra".

"La idea de un ejército es, en realidad, esta: recibes la orden, tienes a los generales, tienes el contenido y tienes a los soldados", explica. "Es la logística de una guerra; ha sido algo muy impresionante y muy eficaz".

Según Andrade, los mensajes más efectivos de la campaña no han sido siquiera los vídeos del propio Lula, sino aquel aquel contenido que advertía a los simpatizantes de que una victoria de su rival de derechas, que podría poner en peligro las prestaciones sociales y los servicios públicos, de la salud a la educación.

Algunos problemillas

Es Janones, el "Arquitecto digital" o el "General de WhatsApp", cuando aparece en persona, el que eleva un poco el tono, pero más por sus formas que por sus palabras, porque grita a la cámara del teléfono, sin micro ni nada, sin guión aparente, muy cercano a la gente. Su gancho es precisamente la informalidad. 

Pero, como explica EFE, su método no está exento de duras controversias. "Su estilo le ha valido varios embates con la Justicia Electoral y con sus rivales políticos, quienes lo acusan de desinformar y orquestar campañas de acoso coordinado. El propio Tribunal Superior Electoral (TSE) mantuvo al Ejército bajo la lupa durante las tres semanas de campaña. El canal ha sido masivamente denunciado, dado de baja, y luego restablecido".

El diputado, a quien sus seguidores ven ya como sucesor de Lula en la presidencia dentro de cuatro años, ha implementado un estilo de comunicación directo y, sí, a veces polémico, pero altamente efectivo para el ecosistema de internet, tan competitivo. Ha comprendido que la batalla electoral no sólo se libra en los debates televisados, sino en los grupos familiares y en los teléfonos móviles de millones de brasileños. 

Si cruza el charco, veremos si logra lo mismo con el polarizado electorado español. Al suyo, al brasileño, le ha tomado claramente la medida. Los números lo afirman. 

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