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Colas de hasta 18 horas y gasolina racionada en casi todas las regiones de Rusia: los drones ucranianos han hundido la producción un 20% por debajo de la demanda

Colas de hasta 18 horas y gasolina racionada en casi todas las regiones de Rusia: los drones ucranianos han hundido la producción un 20% por debajo de la demanda

Las consecuencias de la guerra ya se notan en el día a día de millones de rusos. Los ataques con drones lanzados por Ucrania contra las refinerías de petróleo están provocando una crisis de combustible que se extiende por prácticamente todo el país. En numerosas regiones ya se han impuesto límites para repostar, algunas gasolineras han comenzado a racionar las ventas y los conductores llegan a esperar hasta 18 horas para llenar el depósito.

Según un análisis de la CNN basado en información oficial de gobernadores, alcaldes y medios locales, más de 50 regiones rusas han reconocido problemas de suministro, aunque las informaciones apuntan a que la escasez afecta, de una u otra forma, a casi todas las 83 regiones del país. El impacto es especialmente preocupante porque coincide con el inicio de la temporada de mayor consumo de combustible.

La producción ya está un 20% por debajo de la demanda

Los expertos atribuyen esta situación a la intensa campaña de ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas rusas. El analista de la consultora Kpler, Sumit Ritolia, estima que la producción de gasolina en Rusia se encuentra aproximadamente un 20% por debajo de la demanda interna, mientras que la actividad de las refinerías ha caído a mínimos de los últimos años.

"La principal diferencia respecto a crisis anteriores está en la magnitud y la persistencia de los ataques", explica Ritolia, quien recuerda que muchas instalaciones todavía no habían terminado de reparar los daños sufridos durante la ofensiva del año pasado.

En la misma línea se pronuncia Sergey Vakulenko, antiguo ejecutivo de la industria petrolera rusa y actualmente investigador del Carnegie Russia Eurasia Center. "En esta carrera entre quienes reparan las instalaciones y quienes las atacan, el equilibrio está cambiando", señala el experto, que considera que la capacidad de resistencia del sistema energético ruso está siendo sometida a una presión cada vez mayor.

Putin intenta tranquilizar a la población

La preocupación ha llegado hasta el propio Kremlin. En una entrevista televisada, el presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció que existe "cierta escasez, aunque no es crítica", e insistió en que el Gobierno trabaja para estabilizar la situación.

Al mismo tiempo, admitió que una de las prioridades pasa por aumentar "rápida y significativamente" la producción de sistemas de defensa antiaérea, una referencia directa a la amenaza que representan los drones ucranianos sobre instalaciones estratégicas.

Mientras tanto, varias regiones han declarado distintos niveles de alerta. Crimea fue una de las primeras en restringir totalmente la venta de combustible al público, mientras que territorios como Irkutsk o Transbaikalia han activado medidas extraordinarias para garantizar el suministro.

Gasolineras con límites y largas colas

La escasez ya se percibe en muchas estaciones de servicio. En distintas regiones se han impuesto límites de compra y también se ha prohibido el uso de grandes bidones para evitar el acaparamiento y la reventa ilegal de combustible.

Las redes sociales rusas muestran imágenes de interminables colas de vehículos esperando durante horas para repostar. Algunos medios locales hablan incluso de esperas de hasta 18 horas, mientras que han aparecido páginas web dedicadas exclusivamente a informar sobre qué gasolineras todavía disponen de combustible.

La tensión también ha aumentado entre los conductores. En Moscú se han difundido vídeos de discusiones en las colas y, en Irkutsk, la policía ha detenido a varias personas acusadas de vender gasolina en el mercado negro a precios hasta cuatro veces superiores al habitual.

Moscú también empieza a notar la presión

Aunque la capital mantiene un suministro relativamente más estable que otras zonas del país, la inquietud también ha llegado a Moscú. La ciudad sufrió recientemente uno de los mayores ataques con drones desde el inicio de la invasión y una de sus principales refinerías, la de Kapotnya, volvió a ser objetivo de la ofensiva ucraniana.  

Algunos trabajadores de estaciones de servicio sostienen que las entregas continúan realizándose con normalidad y atribuyen las colas a las compras de pánico. Sin embargo, varios analistas consideran que el problema es real, ya que muchas de las refinerías que abastecen a Moscú también han sufrido daños durante las últimas semanas.

La situación podría complicarse aún más después de que el Ejército ucraniano anunciara un ataque de largo alcance contra la refinería de Omsk, considerada la mayor de Rusia, situada a más de 2.500 kilómetros de la frontera.

Rusia busca soluciones mientras aumenta la presión económica

El Gobierno estudia distintas medidas para contener la crisis. Entre ellas figuran reducir el tiempo de mantenimiento de las refinerías, limitar las exportaciones de combustible e incluso incrementar las importaciones de gasolina. Según Reuters, Rusia ya habría comenzado a comprar gasolina a India, un movimiento poco habitual para un país que figura entre los mayores productores de petróleo del mundo.

Los expertos advierten además de que la escasez puede alimentar la inflación y aumentar el malestar social en un momento especialmente delicado para la economía rusa, marcada por el incremento del gasto militar, el estancamiento económico y la caída reciente del precio internacional del petróleo.

Si los ataques ucranianos mantienen el ritmo actual, la presión sobre el suministro energético ruso podría seguir creciendo durante todo el verano, justo cuando millones de ciudadanos necesitan el coche para desplazarse durante las vacaciones.

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