Economía

El Gobierno y la industria de defensa intensifican su ofensiva para seducir a los fabricantes de coches

El Gobierno y la industria de defensa intensifican su ofensiva para seducir a los fabricantes de coches

La industria de defensa, con el apoyo del Gobierno, intensifica sus esfuerzos para atraer a los fabricantes de automóviles y a sus proveedores con el objetivo de aprovechar su capacidad productiva, su experiencia en ingeniería y sus cadenas de suministro. El proyecto para fabricar drones en la planta de Seat en Martorell es el último ejemplo de una estrategia que gana peso en España y Europa al calor del aumento del gasto militar y de la necesidad de acelerar la producción de equipos.

Sin embargo, esos planes se enfrentan a las dificultades para encajar la producción de equipos de defensa en unas fábricas de vehículos con una actividad al alza por la llegada de nuevos modelos. Varias factorías se encuentran en estos momentos en el inicio de la rampa de producción o en los preparativos de nuevos modelos electrificados, como las de Seat de Martorell, Volkswagen de Navarra, Mercedes de Vitoria, Stellantis de Zaragoza, Madrid y Vigo y Renault de Palencia y Valladolid. Además, en las fábricas que han llegado a acuerdos con marcas chinas (Ford con Geely y Ebro con Chery) se suma un problema adicional por la necesidad de evitar transferencia tecnológica o conocimiento a esos nuevos socios en un asunto tan sensible como el material militar.

Seat ha confirmado que mantuvo “una reunión técnica” con la empresa tecnológica Aggity para escuchar propuestas relacionadas con el sector de la defensa, aunque ha recalcado que no existe ningún proyecto concreto en marcha. Fuentes de la compañía automovilística enmarcan este encuentro en una serie de contactos mantenidos durante los últimos meses con empresas del sector y con el propio Gobierno, que ha solicitado su colaboración por su capacidad industrial.

Seat y Aggity negocian la posibilidad de fabricar drones en Martorell y mantuvieron la semana pasada un encuentro con el Ministerio de Industria para estudiar el acceso a financiación pública mediante un Programa Especial de Modernización (PEM), según publicó Expansión. La iniciativa tendría un carácter dual, con aplicaciones civiles y militares. Seat, sin embargo, insiste en que acudió a la reunión para escuchar las propuestas y que no ha tomado ninguna decisión. Aggity está desarrollando un consorcio de drones para usos civiles y militares en España y ha reforzado su presencia en este ámbito mediante la adquisición de compañías como Bluenest y la compra del 40% de Cargo Drone Solutions.

Los contactos de Seat con la industria militar no son nuevos. Con anterioridad, Seat recibió una propuesta para producir vehículos blindados o sus componentes para un gran contrato de Indra, aunque esa iniciativa tampoco ha fructificado de momento. Durante el reciente Salón del Automóvil de París, Markus Haupt, presidente de Seat S.A., volvió a señalar que tanto el Gobierno central como el autonómico habían contactado con la compañía para explorar una posible colaboración en proyectos para la industria de seguridad y defensa. “Seguimos evaluando, no hemos tomado ninguna decisión por ahora”, explicó el directivo.

Indra busca capacidad en las fábricas de automóviles

La aproximación entre ambos sectores tiene en Indra uno de sus principales motores en España. La compañía ha abierto un proceso para identificar y evaluar proveedores de automoción que puedan participar en programas de vehículos militares cuyo volumen global asciende a unos 7.500 millones de euros. La iniciativa busca aprovechar las economías de escala, la ingeniería y la capacidad de fabricación en serie de una industria acostumbrada a producir cientos de miles de vehículos al año. En el caso de la defensa, los programas contemplan volúmenes mucho menores, pero pueden proporcionar contratos de larga duración y una carga de trabajo más estable, debido al extenso ciclo de vida de los equipos militares.

Entre los proyectos figuran 186 vehículos pesados de artillería sobre ruedas, otros 280 con cadenas, 34 vehículos anfibios y 128 lanzapuentes. La colaboración potencial no se limita al ensamblaje de vehículos completos: incluye también estructuras metálicas, mecanizado, soldadura, pintura, cableados, cámaras, pantallas, sistemas ópticos, hidráulica y software.

Indra está ampliando al mismo tiempo sus propias instalaciones industriales. La compañía prevé invertir unos 18 millones de euros en una nueva fábrica de vehículos militares en As Pontes (A Coruña), que se sumará a su centro de producción de Gijón. Su estrategia contempla elevar la superficie productiva de su división de vehículos terrestres y construir una red industrial capaz de incrementar sustancialmente la producción de plataformas militares.

La empresa también está tejiendo alianzas con proveedores especializados. Entre las iniciativas recientes figura un acuerdo con la catalana Gutmar para industrializar y fabricar componentes críticos de alta precisión destinados a sistemas terrestres, navales y aeroespaciales. Indra ha aumentado un 57% su contratación a proveedores catalanes durante el primer semestre de 2026, hasta alcanzar en seis meses el volumen presupuestado para todo el ejercicio anterior.

Al frente del acercamiento de Indra con la automoción se encuentra el propio CEO, Josep Maria Recasens (con experiencia en Renault y Seat), así como Frank Torres, un exdirectivo de Nissan que fue fichado para impulsar la nueva filial de vehículos terrestres Indra Land Vehicles y que desde septiembre es el nuevo director general de operaciones del grupo como parte de la reestructuración de la cúpula.

El Gobierno impulsa la expansión del sector

El Ejecutivo español está tratando de acelerar esta conexión entre defensa y otros sectores industriales como la automoción y el metalúrgico y tecnológico mediante programas de financiación y nuevas estructuras de colaboración industrial. Los ministerios de Defensa, Industria y Turismo, y Ciencia, Innovación y Universidades tienen en marcha la iniciativa conjunta para impulsar el ecosistema IN+DEF, destinado a facilitar la incorporación de pequeñas y medianas empresas a la cadena de valor de la defensa.

La iniciativa pretende reducir las barreras de entrada para más de 500 pymes y empresas emergentes y reforzar su conexión con las grandes compañías del sector. El programa incluye actuaciones de formación especializada, análisis de capacidades industriales e innovación abierta.

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, recordó que en 2025 se pusieron en marcha 34 Programas Especiales de Modernización mediante ocho reales decretos, con una dotación superior a los 14.400 millones de euros para el periodo 2025-2032. De esa cantidad, su departamento prefinanció 4.500 millones durante el pasado año.

Los foros de colaboración con el sector de defensa proliferan. En Cataluña, la Generalitat también está impulsando el acercamiento entre las empresas industriales y el sector militar. La colaboración con organizaciones como AeroS busca ampliar la participación de las compañías catalanas en ámbitos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los sistemas no tripulados, los semiconductores y las tecnologías cuánticas. A escala estatal, Confemetal, la gran patronal metalúrgica, ha creado un nuevo Hub de la Cadena de Valor de la Defensa para facilitar la incorporación de empresas del metal a estos programas.

A su vez, la patronal de proveedores de automoción (Sernauto) también ha creado un grupo específico para facilitar la diversificación de sus empresas. Su presidente, Javier Pujol, ve esta vía como una forma de complementar la actividad principal de la automoción, algo que aplica en su propia empresa, Ficosa, que mantiene negociaciones con Indra y Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics.

La nueva etapa del 'Made in Spain' ya se pudo ver en el reciente desfile de las Fuerzas Armadas del 12 de octubre en Madrid. La principal novedad fueron las primeras unidades del vehículo blindado Dragón 8x8, desarrollado por Tess Defence, una alianza de las grandes empresas del sector Indra, Santa Bárbara, SAPA y EM&E. También se pudieron ver los vehículos tácticos Vamtac del fabricante gallego Urovesa.

Experiencias en Europa

La búsqueda de capacidad industrial de la defensa en la automoción tiene ya algunos proyectos concretos en Europa. Para los más de 1.000 trabajadores de la planta de Volkswagen en Osnabrück, la defensa será su salvavidas. Pasarán de fabricar vehículos, como el icónico Escarabajo, a producir sistemas y componentes para defensa aérea destinados a Alemania y otros países europeos gracias a un acuerdo con un fondo israelí y la empresa Rafael.

En Francia, Renault ha anunciado una alianza con Thales para desarrollar el vehículo táctico 4x4 4 TROOP, además de colaborar con la empresa Turgis Gaillard en un dron militar. La producción de estos aparatos está prevista en la planta de Le Mans, especializada en la fabricación de chasis, con una capacidad potencial de hasta 600 unidades mensuales.

La estrategia permite trasladar al ámbito militar plataformas y procesos industriales desarrollados para el automóvil, con el objetivo de acelerar los plazos de fabricación y contener los costes. El consejero delegado de Renault, François Provost, ha defendido la capacidad de la industria automovilística para responder con rapidez a las nuevas necesidades de defensa.

En el ámbito de los componentes, el proveedor francés Valeo ha firmado un acuerdo con Harmattan AI para fabricar motores eléctricos destinados a drones militares. La producción comenzará a principios de 2027 en una planta francesa y aprovechará la experiencia de la compañía en electrificación. Los motores estarán diseñados para funcionar sin tierras raras pesadas, con el objetivo de reducir la dependencia de materias primas estratégicas.

El fabricante de vehículos industriales Daimler Truck también ha anunciado una expansión de su negocio militar. La empresa ha creado la marca Daimler Truck Defence y aspira a alcanzar una facturación de 1.000 millones de euros en esta actividad en 2028, mediante nuevas inversiones en ingeniería, fabricación y servicios.

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