La papeleta del Senado para el próximo 29 de noviembre no será tan sencilla como en otras ocasiones. Por un lado, el PSOE y el Frente Amplio han pactado concurrir juntos en prácticamente todo el territorio –menos Canarias–, de forma que los miembros de la coalición confederal se han integrado en las listas de los socialistas en diferentes puestos de salida. En concreto, el PSOE ocupará el 70% de los puestos en las listas para el Senado y el Frente Amplio el restante 30%. Además, Podemos tiene previsto presentar listas en todo el territorio excepto en Catalunya, donde concurre junto a ERC, y Canarias y la Comunitat Valenciana, donde se presenta en coalición con fuerzas del Frente Amplio.
Por otro, la derecha ha llegado a un acuerdo por el que Vox se retirará en seis provincias y el PP en tres, pero con letra pequeña en otras provincias: el partido de Abascal postulará un único candidato (separado) en otras 14 y se presentará con normalidad en otras 23.
En este mapa puedes ver lo que ocurre, provincia a provincia. Se resumen de forma sencilla las diferentes casuísticas: por ejemplo, en algunas provincias hay una lista única debido a que el otro partido se retira o está integrado dentro de la candidatura. Al pasar el cursor, puedes ver los detalles de cada circunscripción concreta y cuál fue el resultado en 2023.
El sistema electoral del Senado es de listas abiertas. Eso significa que los ciudadanos pueden escoger a uno, dos o tres de los candidatos que presenta cada partido, e incluso mezclar a dirigentes de varias formaciones. No obstante, en la práctica, el sistema tiene un sesgo claramente mayoritario, puesto que lo más común es que el votante escoja a los tres senadores que presenta el partido al que quiere votar, y eso provoca —en la mayor parte de las provincias— que quien gane las elecciones se quede con tres escaños y la segunda fuerza, con uno.
Para el PSOE, su acuerdo con el Frente Amplio trata de impedir el control absoluto de una de las cámaras por parte de la derecha. Y PP y Vox buscan controlar el Senado de forma holgada para tener así manos libres incluso para impulsar reformas de calado o para tener total ascendencia sobre altas instituciones del Estado como el Tribunal Constitucional. Para los socios del PSOE implica, por su parte, la posibilidad de obtener una representación en el Senado que si van a las urnas por su cuenta les resulta prácticamente imposible.