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Un Real Madrid desatado hurga en la crisis del Baskonia

Un Real Madrid desatado hurga en la crisis del Baskonia

En la presentación de los equipos, las tribunas del Buesa Arena estallaron de indignación. Era la primera vez que el Kosner Baskonia jugaba en casa desde el despido de Paolo Galbiati, el carismático entrenador que le hizo campeón de Copa hace apenas ocho meses. Si ya de por sí nadie entendió nada, menos tras las cuatro derrotas seguidas con el retornado (por cuarta vez en su carrera) Velimir Perasovic. Así que la pañolada resultó irresistible. [86-104: Narración y estadísticas]

En semejante crisis institucional y deportiva, el Real Madrid lanzado de los últimos días jugaba cuesta abajo. Resultó una noche insulsa, un espectáculo poco edificante. Porque, además de la pasividad en cuanto a refuerzos (apenas cuenta con dos pívots en la plantilla y nadie llegó tras la salida de Markus Howard), se une una ristra de bajas insoportable. A los cinco minutos ya bailaban los blancos con un parcial de salida de 4-15, que llegó a ser de 14-30 todavía en el primer cuarto. Ni un susto en todo el duelo.

Para el Madrid, que se dejó al señalado Nick Smith fuera, fue apenas una forma de alargar su estupendo momento. Juega y rota ya de memoria, como una apisonadora coral. Una especie de preparación para una de las primeras citas exigentes del curso, el jueves en el Palacio ante el Fenerbahçe de Jasikevicius. En el toma y daca, el Baskonia era incapaz de resistir el aluvión ofensivo blanco. Aunque en el segundo acto, aprovechando el debut en la competición de Max Shulga, el partido se apretó.

El ucraniano criado en León, el tipo que menos ha utilizado Pedro Martínez, se encontró de repente en un entorno extraño. Fuera de cacho, nervioso. Kobi Simmons, que regresaba tras el golpe sufrido hace unos días, y DJ Stewart se pusieron las botas. Un parcial de 12-3 que hizo que tuvieran que retornar a la cancha Feliz, Maledon y Tavares. No era plan llegar al descanso con semejante inercia negativa.

El amor propio de los jugadores locales les hizo resistir a una distancia prudencial. Tampoco el Madrid parecía dispuesto a hacer sangre. DJ Stewart dejó uno de los mates de la temporada y el joven Joksimovic -una perla llamada a dominar la NBA- dejó detalles de su talento, pero Tavares era demasiado para los no pívots baskonistas y Maledon seguía a lo suyo. Así avanzó el duelo hasta su desenlace previsto, la novena victoria de carrerilla blanca, la enésima derrota azulgrana.


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